Desde un comienzo la música ciudadana y el séptimo arte se llevaron bien. El tango se tradujo en imagen musical aún en épocas del “cine mudo”, cuando la canción era un agregado de reproducción fonográfica; o en vivo, cuando solía acompañarse con algún intérprete instrumental —piano, violín, guitarra, etc. — cuyo sonido partía desde atrás de la pantalla, y con algunas excepciones él o la protagonista real del “films” se interpretaban a sí mismos en alguna de las presentaciones de la obra como es el caso.
El 17 de abril de 1922 se estrenaba en el Cine Callao de la Capital en función privada -hoy diríamos premier; con numerosa concurrencia de invitados y periodistas que colmaron la sala-, la película de la productora Film Revista Valle bajo la dirección del peruano José Bustamante y Ballivián titulada “Milonguita”. Con posterioridad se exhibirá simultáneamente en las salas Capitol, Esmeralda y Gaumont.
Por esos días, un adolescente de 17 años quedó embelesado por la actriz que cantaba “con voz de sombra”, tenía “ojos oscuros como el olvido” y lucía manos como de “palomas que sienten frío”. Muchos años después, aquel joven devenido en poeta mayor de nuestra música ciudadana, inmortalizó en un tango a la encantadora señorita.
María Esther Esquivo (Lerena era el apellido artístico) había nacido en Buenos Aires el 14 de agosto de 1899, era hija de un sargento de policía que fue trasladado a la localidad bonaerense de Maipú, lo que hizo que allí trascurriera su niñez y adolescencia en el marco de la tranquila vida pueblerina. Se casó a los 16 años y emigró a la gran ciudad donde tras romper con su matrimonio se dedicó de lleno a la vida actoral en el teatro de comedias.
En ocasión de una visita a sus padres en febrero de 1923, el diario local “La Voz” (Ejemplares números 5969 y 5970 del 7 y 8 de dicho mes y año; Maipú, Bs. As.) le efectuó un reportaje donde recuerda su infancia y adolescencia, y rescata las interpretaciones escolares como experiencias tempranas de su carrera; pero reconoce que su inclinación por las tablas nació en Buenos Aires por recomendación de sus amigas, que la alentaron a explotar su belleza física e innata simpatía.
Debutó en el Teatro Apolo en mayo de 1921. Lo hizo en la Compañía de Cesar Ratti que puso en escena la obra “El Diputado Cernadas”; comedia costumbrista donde adoptó el papel protagónico de Teresita Zí Zí. La crítica le fue favorable y continuó interpretando papeles principales en comedias sentimentales como Mosquita Muerta, Mientras los hombres…, y De puerta en puerta.
Fue elegida entre un buen número de postulantes para filmar el protagónico de “Milonguita” que había concitado la atención de los medios y el público de esos días. Pero no hay que olvidar que en aquella época el cine nacional estaba en su etapa experimental y en la mayoría de los casos, las obras resultaban una inversión a pérdida. Los artistas en caso de recibir la aceptación del público, sólo obtenían su promoción y pagos en vituallas. En este caso el productor le ofreció el contrato para el próximo film “Ojos de Criolla”. Pero si bien el cine hacía soñar, el teatro aseguraba el sustento.
María Esther había sabido ganarse la admiración de un público selecto que le permitió alternar los salones distinguidos de la “Belle Epoque” en tiempos de Alvear. No es casual entonces que la veamos aparecer en publicaciones como el Mundo Argentino, Mundo Teatral; y una década después, en 1931, todavía mantenga el prestigio que le reconoce la exclusiva revista del medio, Comedia, que la exhibe en tapa. Otros de los empresarios que la contrata es Enrique de Rosas que la lleva en gira con su compañía por España en 1923, compartiendo el viaje nada menos que con Gardel y Razzano.
Fue en una audición de radio, según cuenta Acho Manzi en una nota publicada en Internet (diadelasmalenas.tango-tour.com.ar 30/08/2006), que su padre junto a Pichuco declaró al animador Bellini que “Malena” era María Esther Lerena. Que había visto la película “Milonguita” cuando se estrenó muchas veces, e incluso la escuchó cantar detrás del escenario acompañada de guitarristas mientras se proyectaba el film. Agregaba el hijo de Manzi que le dijo Vacarezza que solía asistir a un café de la calle Corrientes pegado al teatro Presidente Alvear, que escuchó decir a Ángel Cárdenas que en efecto, ésta era la verdadera “Malena”.
María Lerena, “Malena”, la adolescente de Maipú, la actriz de comedia, la protagonista de “Milonguita”, la cancionista detrás de la pantalla, la de la foto con Gardel que sonríe con una copa de burbujeante champaña en su mano… se desvaneció en el tiempo. Fue entonces que el poeta revivió con nostalgia, en versos que sólo Homero supo inmortalizar en canción… y desde ese día y para siempre… Malena canta el tango, como ninguna/ y en cada verso pone su corazón.
Cuarta entrada, realizada el 07 de Febrero a las 04:20 hs
Fuente:Por Alfredo Pedrós.
alfredopedros@yahoo.com.ar
Especial para El Amigo (http://www.ladobled.com.ar/boletinesanteriores/enero.07.doc#María)
Bibliografía: Municipalidad de Maipú. "Por los Pagos de Monsalvo", Tomo II, 1987
Foto: Museo del Cine Pablo Ch. Ducrós Hicken, Nº inv. 026836 Año 1925
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1 comentario:
Hola Maipuense, ante todo las disculpas por tardar tanto en escribirte, pero es que me cuesta...,Ahora nos presentamos diciendote que pertenecemos a los Amigos del Museo Kakel Huincul y que nos ponemos a tu disposición para lo que necesites, poseemos sobre esta nota fotografías que te pueden interesar.Mucho te agradecemos la difusión que desde tu blog les das a este artículo y que nuestro boletín te haya servido.No lo dudes, si algún material necesitás podés solicitarnoslo a nuestro mail.Un cordial saludo
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